Cuando hablamos de infertilidad, entre las causas principales reconocidas por la Organización Mundial de la Salud aparece una enfermedad bacteriana de transmisión sexual que afecta tanto a hombres como a mujeres y que a pesar de poder prevenirse, tomando las  precauciones necesarias, se corre el riesgo de contagiarlo e infectarse con facilidad si se mantienen relaciones sexuales sin preservativo o incluso practicando sexo oral.

Se trata de la Clamidia, pero ¿qué es?, ¿cómo se contrae?, ¿qué síntomas tiene?, ¿cómo se cura o se previene?, ¿qué tratamiento se recomienda?, ¿quieres saber más? No te preocupes, el equipo de FIV4 te responderá a estas y a otras preguntas en el siguiente post.

Qué es la clamidia y qué síntomas tiene

Como ya hemos adelantado en párrafos anteriores, se trata de una enfermedad infecciosa, bastante frecuente, causada por la bacteria Chlamydia Trachomatis, que se transmite por vía sexual y que apenas presenta síntomas, salvo algún dolor al orinar o durante las relaciones íntimas, por lo que es difícil de detectar sin un reconocimiento médico previo.

Así que, teniendo en cuenta, que se trata de una enfermedad de carácter silencioso, que pasa bastante desapercibida, es recomendable, sobre todo, cuando se tiene una vida sexual activa y sin pareja estable, que se acuda a las revisiones ginecológicas anuales, para que,  en caso de padecerla, se pueda tratar a tiempo, evitando que se produzcan males mayores como por ejemplo, infertilidad o esterilidad, que en este caso, puede afectar tanto a mujeres como a hombres a partes iguales.

Por qué la clamidia puede causar infertilidad

Al tratarse de una enfermedad asintomática, ocurre con frecuencia que podemos descubrir su existencia varios meses después del contagio o cuando la bacteria, dormida durante años, despierta y se activa cuando menos te lo esperas, infectando y provocando daños en nuestros órganos reproductivos sin dar pistas de ello.

Entre las consecuencias negativas que puede provocar la bacteria de la clamidia es que se genere una enfermedad pélvica inflamatoria, causando infertilidad e incluso embarazos extrauterinos o ectópicos, pero ¿cómo ocurre esto?

La bacteria puede llegar a adherirse a las células del cuello cervical, impidiendo con ello el paso de los espermatozoides al útero, extenderse después a los ovarios, alterando la fase de ovulación y bloquear las trompas de Falopio. De esta forma, se evita la fertilización del óvulo, su posterior acceso al útero y por tanto, puede acabar por anular cualquier posibilidad de un embarazo exitoso.

Tratamientos recomendados

Una vez que se ha detectado la presencia de la clamidia a través de un cultivo ginecológico, se recomienda combatir la infección a través de los siguientes métodos:

  1. Con antibióticos. Teniendo en cuenta que se contagia mediante el contacto sexual, se recomienda que los dos miembros de la pareja se sometan al mismo tratamiento.
  2. Acudir a las revisiones periódicas. Una vez finalizado el tratamiento es importante que ambos acudan a las revisiones médicas posteriores con el fin de asegurar que, no sólo se ha acabado con la infección sino también para comprobar que ésta, no ha llegado a afectar a los órganos reproductivos de forma crónica.
  3. Someterse a una Laparoscopia o Fecundación In Vitro (FIV). En el caso de que la clamidia finalmente haya causado lesiones, afectando a la fertilidad de la pareja, lo que recomendamos desde el equipo de FIV4 es que se proceda a eliminar las adherencias ubicadas en las Trompas de Falopio mediante intervención quirúrgica por laparoscopia o, si estamos en casos más graves, recurrir a la Fecundación In Vitro si fuera necesario.
  4. Hábitos sexuales saludables e información previa. Por suerte, la clamidia es una enfermedad que se puede prevenir o curar, si se llevan a cabo los procedimientos adecuados. Por lo que, además de los tratamientos farmacológicos, otra forma de contrarrestar los efectos de este tipo de enfermedades de transmisión sexual y de paso, prevenir una posible infertilidad es promoviendo la concienciación y la formación educativa en hábitos sexuales saludables con el objetivo de mejorar la salud reproductiva. Para lograrlo, entre algunas de las recomendaciones clave se encuentran:
  • Información sobre los antecedentes sexuales. En primer lugar, obtener información resulta muy útil. Es decir, tener conocimiento, si es posible, sobre los antecedentes sexuales de tu pareja, tanto si esta es estable como si es esporádica puede ser fundamental para evitar infecciones de este tipo.
  • Mantener relaciones sexuales seguras. En segundo lugar pero no menos importante, es mantener relaciones sexuales con preservativo. De esta manera lograrás reducir considerablemente las probabilidades de sufrir una ETS.

Conclusión

La incidencia de esterilidad tras sufrir una enfermedad pélvica inflamatoria a causa de la clamidia puede alcanzar incluso el 75% de probabilidades cuando se han dado tres o más episodios recurrentes.

Al tratarse de una enfermedad de transmisión sexual que puede llegar a producir infertilidad tanto en mujeres, a través de una inflamación del suelo pélvico como en hombres, mediante una inflamación en el epidídimo, la zona donde maduran los espermatozoides, es muy importante acudir regularmente a las revisiones médicas reglamentarias, preferiblemente una vez al año e iniciar un tratamiento específico contra la clamidia cuanto antes, si fuera necesario.