A la hora de acudir a nuestra cita ginecológica anual para someternos a exploraciones rutinarias y buscar respuestas a un posible caso de infertilidad es normal y comprensible que lo hagamos con cierta inquietud ante la posibilidad de recibir malas noticias o por temor al dolor.

Sin embargo, realizar estas pruebas resulta vital si queremos un diagnóstico más certero y capaz de prevenir o detectar con exactitud anomalías que hayan podido pasar desapercibidos en exámenes anteriores y que nos impiden quedarnos embarazadas.

¿Qué es la histeroscopia diagnóstica?

La histeroscopia diagnóstica es una exploración rutinaria que consiste en introducir una lente o cámara de 3 mm a través del cuello del útero con el objetivo de visualizar en tiempo real y a través de un monitor el estado del canal cervical, del endometrio y de la cavidad uterina.

En la actualidad, se trata de una prueba ambulatoria sencilla, rápida e indolora que se realiza durante la segunda mitad del ciclo menstrual en la consulta. Por tanto, no requiere de ingreso hospitalario, ni anestesia ni preparación previa alguna.

¿Cuándo se utiliza?

Se suele recurrir a esta prueba con fines diagnósticos para tratar alteraciones menstruales y otras patologías.

Los médicos especializados en ginecología la recomendamos cuando no hemos logrado descubrir mediante ecografías ginecológicas, citologías u otras pruebas radiológicas las causas reales que están provocando la situación de infertilidad en la mujer

A través de la histeroscopia detectamos de manera fiable si existen patologías o determinadas malformaciones uterinas, miomas, hemorragias uterinas disfuncionales u otros problemas y por qué están provocando esterilidad, fallos de implantación recurrente o incluso abortos de repetición en la paciente.

¿Cómo se realiza la histeroscopia diagnóstica y qué efectos secundarios tiene?

Para realizar la histeroscopia se introduce una pequeña óptica de 3-4 mm a través de vagina, cérvix y cuello uterino para inspeccionar con más detalle el interior del útero y del endometrio. Durante el proceso y de forma simultánea se administra también suero fisiológico por la vaina que recubre el instrumento. Así, se expande la cavidad y, de paso, se limpian los restos endometriales que puedan obstaculizar la visibilidad. Así obtendremos una imagen mucho más clara de la zona y un diagnóstico conciso.

Es posible que durante la prueba la paciente pueda sentirse un poco incómoda, aunque lo cierto es que la exploración apenas dura 5 o 10 minutos. Por ello, puedes acudir a tu cita ginecológica lo más tranquila posible, pues la histeroscopia diagnóstica no es dolorosa y el riesgo de complicaciones es muy bajo, tan solo en un 0,2% de los casos.

Respecto a los efectos secundarios, lo más probable es que la paciente tan solo note algunos dolores pélvicos o ligeras molestias parecidas a un dolor menstrual leve, que desaparecerán en 48 horas y que se puede mitigar con analgésicos comunes. Por lo que, una vez finalizada la prueba y tras reposar 10 minutos, la paciente podrá seguir haciendo vida completamente normal.